19 feb. 2017

Milongas Mías

- Obra: Sorcière (La Bruja) de Arte Digital Andréa Cristo -



Acto I

Ahora hay una nueva moda entre los pseudo intelectuales de la "New Chaos Pagan Age" que me hace mucha gracia... Es la tal acusación que reza: "Tienes mucho Ego".
Cuanto a eso les voy a enseñar un par de cosas con mi enorme Ego... Sólo quien tiene un Ego puede percibir el Ego de otro en la misma medida y tamaño. Es algo parecido a la belleza interior. Nadie la puede ver en los demás si no la tiene en sí mismo.
Todos tenemos un Ego que, jerárquicamente tiene su función en la Psique como también lo tiene el Yo, el Otro, el Inconsciente, el Subconsciente entre los miles de arquetipos. (cito los más conocidos por los profanos)
El problema del Ego es que - debido a una anomalía desconocida - se trata de mísero funcionario de ventanilla burocrática cuyo, de pronto, ha sido ascendido a la presidencia de un país sin saber nada de administración gubernamental ni relaciones diplomáticas.
Otro ejemplo: El Ego es el conserje de un laboratorio de alta investigación científica, que ha sido ascendido a científico jefe sin saber nada de nada por no haber pasado siquiera los estudios primarios.
Otro ejemplo: El Ego es una anchoa que se cree un tiburón.
Otro ejemplo: El Ego es un gusano que se cree humano.
En fin...

Acto II

Sobreviviré. Como siempre lo hecho. Los obstáculos no son más que tareas que uno mismo no puede burlar, porque estas tareas deben ser cumplidas independientemente del esfuerzo que supone. Tampoco hay que sublimar el optimismo o pesimismo, cuyos - cómo ha dicho José Saramago - "no influyen en el hecho de que un hecho sea un hecho". 
Todo obstáculo lleva consigo un mensaje... Normalmente si encontramos una carretera cerrada por los ingenieros, significa que más adelante hay algo que nos impedirá avanzar de todos modos... Pero antes hay el "aviso". Un obstáculo sólo es definitivo si nos mata y si nos mata es porque ha llegado la hora y nada impedirá que esto se cumpla. Ni las creencias, ni la voluntad, ni el dinero, ni la terquedad, ni la esperanza, ni el amor o el "positivismo"... Pero no sólo la muerte tiene su hora... El éxito y la gloria también. 
Así que no sirve de nada coger atajos. Hay que enfrentar a los obstáculos o evitarlos, pero no sin antes interpretar su mensaje, pues quizás nos esté diciendo que más allá de él hay otro mayor. "Un precipicio". De modo que los obstáculos tienen una variabilidad inmensa de interpretaciones, pero hay dos de ellas universales, que rezan : "No vayas por ahí" o, "no existo más que en tu cabeza".

Acto III

Si no entras a mi vida para que nos sintamos bien todos, el mal no te permitiré. Aquel que disfruta con el mal ajeno, sólo tiene una definición: Psicópata... Y a los predadores humanos o bien los encerramos y aislamos o bien les ejecutamos.

Acto IV

No hay don más precioso en los tiempos que corren que ser una persona desapegada de otras personas, emocionalmente, digo... Aunque, ser un desapegado no significa ser un insensible o un ermitaño. Significa que uno posee una gran inteligencia emocional y puede perfectamente estar solo, acompañado de sí mismo al mismo tiempo que puede estar acompañado de otras personas pero sin integrarse fagocitado por creencias, costumbres, patrones, tradiciones entre otras milongas que se disfrazan de amor y amistad. 
Quien cuenta con este don, suele cerrar un capítulo de la vida y no mirar atrás salvo para confirmar que no se ha dejado ni un fotón de sí mismos en el capítulo anterior y esto es una gran ventaja vital para los que practican el arte de ser verdaderamente libres. La Luz hay que llevarla por delante, porque la Sombra ya nos seguirá... Y un dia hay que reposar bajo ella cuando demasiado Sol empieza a quemar la piel. Y estas cosas las hacemos en la soledad del camino.

Acto V

A los míos les digo: No me tengan miedo... Más bien me tengan respeto. Quien me teme es ignorante, pero quien me respeta realmente me conocerá en toda mi esencia y sabrá que "ser lo que uno es" sin traicionarse es lo que hacen las personas evolucionadas. Ya las "retrasadas" se esconden tras un personaje. Este método también lo uso yo con quien temo o detesto, hasta que veo que no son más que fragmentos de mi misma y escudriñando al espejo, dejo que sigan su camino sin retenerlos o expulsarlos. Eso sí, si me perjudican, entonces es el momento de temerme y correr. Pero mucho...

Acto VI

Para terminar mis discursos de hoy - dedicado a mis lectores que son pocos, pero los buenos - Les digo: Nuestra propia vida es un juego, pero no es justo jugar con la vida de los demás, salvo si han empezado ellos - por fanfarronería - a jugar un juego que desconocen las reglas y tienen todas las de perder. En este caso, hay que hacerles lo que un gato a sus presas.


Andréa Cristo, Año MMXVII




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