3 ene. 2017

La Bendita Maldición de la Autenticidad - Personalidad de Ejemplo: Quentin Tarantino



- Fuente de la imagen:GQ - 


Bien, vuelvo a mis casillas y hoy quiero hablar una vez más de la autenticidad visceral. Pongo como ejemplo una celebridad, porque esto siempre llama la atención. Elijo hoy a Quentin Tarantino. No voy a entrar en el tema de su carrera porque no se trata de eso, aunque que me gusten sus "películas" - son retorcidas y entretenidas - sino que hablaré de lo que he percibido en este hombre como persona tal como se presenta en el paso del tiempo.
Es una persona difícil - la mayoría de los artistas lo son - pero asume lo que es y no intenta disimularlo bajo ningún aspecto.
En la entrevista del vídeo que acompaña esta publicación, ves una persona aparentemente impaciente, arrogante e intolerante. Imponiendo su criterio bajo una agresividad explícita. Pero si observamos bien sin el lastre de la "implicación emocional o juicios de valores " vemos una persona que no se deja manipular bajo ningún concepto. Su agresividad es defensiva ante la torpeza del cuestionario del entrevistador, pero también es una declaración de límites contundente y bien argumentada a pesar de su irritabilidad. Se nota que no es muy asertivo pero es extremadamente franco y decidido... Defino al entrevistador como torpe porque un buen periodista que pretende saber más allá del acordado antes de una entrevista, es como un buen negociante que logra que una persona haga un pacto inmediato pensando que es en su beneficio, cuando es justo lo contrario. Por esta razón las negociaciones hoy en día no funcionan a largo plazo porque casi todo mundo conoce el "background" de la técnica que beneficia en mayor parte al que propone cuyo sabe de antemano lo que ofrecerá urdiendo una trampa para que acepten su jugada. La política y todo lo que rodea el caos mundial es el espejo de "negociaciones" basadas en esta maniobra. En la técnica "medio" honesta, hay que entrar en la burbuja del otro o se topará con su rechazo y tratándose de una celebridad, el entrevistador siempre tendrá las de perder. Si bien que sin un cuestionario adecuado, igualmente sería inútil la destreza del entrevistador.



Ocurre esto en este caso: Tarantino es él que entra en la burbuja del periodista, a través de su Talón de Aquiles que es su propia profesión informativa, cual no ejerce bien y hay, en el lenguaje corporal del entrevistador, un claro signo de quien ha sido intimidado al intentar intimidar con preguntas pseudo moralistas. A cada sentencia que intenta someter a Tarantino, es sometido con el argumento irrefutable de cómo debería ser la entrevista que estaba siendo conducida a terrenos deshonestos enmascarados de interés de la opinión pública. En síntesis, Tarantino repite como un Mantra:
__"Vine a vender mi película y no hablar de otra cosa que llevo 20 años hablando de lo mismo y todo mundo lo sabe o lo sabrá con simplemente buscar en Google..."
En definitiva, una persona que no se deja manipular, nunca cae bien a casi nadie, puesto que casi siempre "parecerá" el villano porque si no consigue respeto por las buenas, lo hará por las malas. Al contrario del real tirano villano que empieza por las malas y acaba en las peores. Podéis constatar la manipulación de la opinión pública en el título del vídeo, extremadamente tendencioso que un Youtuber cualquiera, ávido de visitas, ha definido arbitrariamente poniendo una descripción típica del prejuicio colectivo ante la autenticidad. Cualquier psicólogo diría que Tarantino está siendo tajante, resolutivo, pero en posición defensiva. No hay ira alguna, sino una irritación moderada por la insistencia abusiva del entrevistador, que no acepta un "no" como respuesta. En este caso él sí ha demostrado pedantería pasivo-agresiva al principio, pero se desinfla de la mitad al final. Alguien dirá que es su trabajo... Sí, pero lo hace mal. Ha ejecutado las cuestiones en escena, sobre la marcha, bajo una traicionera sorpresa y le salió mal la jugada.
Ese tipo de personas que aparentan controlar mucho sus emociones, siempre quedan bien por peor que hagan las cosas. Pero nadie controla las emociones. Las encierra y las cabrea aún más. Una cosa es canalizar y otra estancar.
Tipos como Tarantino, son personas que no tienen talento para ser víctimas de las circunstancias aceptándolas sin más... Quien no conoce lo que hay detrás de los bastidores televisivos, están condenados a tener una opinión equivocada de las celebridades, además de estar condenadas a aceptar lo que la televisión les dice acerca de cualquier tema. Ya en la vida de las personas comunes, se autocondenan al escenario y la máscara que les impone la sociedad tradicional. Los bastidores y camerinos son sus casas, donde se desmaquillan, o incluso ni siquiera esto logran, durmiendo maquillados y creyéndose sus personajes.
Para finalizar, ahora una ojeada parcial. He elegido a Tarantino porque somos parecidos en linea argumentativa si intentan atraparnos con trampas puesta por aficionados a la caza de brujas, donde no hay peligro de muerte física, pero hay peligro de mucho daño psicológico. Tarantino tiene el privilegio de ser como es por ser quien es en el mundo de séptimo arte. Sus admiradores como mucho dirían: "Nah... Es sólo un excéntrico". Pero quienes actúan similar a Tarantino pero sin sus privilegios económicos y profesionales, empiezan primero por ser admirados superficialmente pero enseguida odiados y por último, rechazados y marginados. La sociedad les dice "inadaptados". La pregunta es: ¿Cuál es la diferencia legítima entre un Tarantino de la vida y todos los demás qué son fieles a sí mismos?
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