29 dic. 2016

Tu Eres Tú Dios - Tú Es lo que Es



Seguramente ustedes, los me conocen, pensarán que no rezo más que mantras. Estáis equivocados al cubo cuántico. Yo rezo en un día, mucho más que un hirviente cristiano pueda hacer en un año. Pero sin apelar a ningún Dios y sin atisbo de victimismo o fanatismo. Apelo a mi Subconsciente.
El Subconsciente es un Dios infalible, existente, tangible, omnipotente, omnipresente pero lo mejor de todo: Es nuestro amigo incondicional... Él que nunca nos traiciona. Todo lo hace para mantenernos satisfechos. Si te recreas siendo víctima, esta será la orden que interpretará para que te sientas colmado en que todos se apiaden de ti, porque eso te hace sentirse protegido, cuidado, rodeado de atenciones. Lo mismo pasa si recibe el mensaje de que la abundancia y la salud te colma de alegrías y bienestar. Él hace lo que tu ordenas consciente o inconscientemente (no confundir Inconsciente y Subconsciente).
El Subconsciente, no distingue entre lo bueno o malo que determinas, aunque te responsabiliza de los efectos de tus creaciones que pueden venir a ser malignas, benignas, o lejos del bien y del mal, " consecuencias armoniosas", que viene a ser la liberación de la dualidad. Él sólo vive dentro de ti para ejecutar tus "mandamientos", pero si pudiera actuar sin tus órdenes, te armonizaría y te haría "perfecto". Pero es un Dios "mandado" por la sencilla razón de que obra por amor incondicional, respetando tu libre albedrío y si tu "felicidad oculta es retozarse en el fango y culpar a los demás por este hecho" así será. Por esto denominaron "Rendirse al Universo" a la intención absoluta de "armonizarse". El Subconsciente es tu enlace directo entre tú y el Universo. Rendirse al Universo, no significa bajar los pantalones, sino saber cuando la guerra ya no tiene sentido y ha mermado tus soldados porque estás luchando contra tu propia paz de espíritu con creencias que al fin y al cabo, las creaste tú o "permitiste" que alguien te las introdujera... Y como la "paz de espíritu" no lucha, lo único que logras es que ella se aleje de tu zona de guerra, regalando su ausencia, puesto que no aprecias su presencia.
Cuando siento ganas de matar a alguien por ser un asco de persona - esto es cosa del Ego y otros arquetipos enfermos quienes están tentándome (no el demonio) - observo mis pensamientos y les congelo. Entonces hago una llamada a mi Subconsciente - cuyo le he puesto un nombre y apellidos de un ser humano, pero es un secreto - preguntándole qué es lo que "debo" matar en mí misma. ¿En qué me parezco a esta persona que me causa un sentimiento de rabia, violencia o rechazo automático? El sentimiento en cuestión es una alarma. Incluso cuando me veis criticar algo, si me conocéis personalmente, en contemplación de la sociedad, sabéis soy consciente de que parte de lo que critico habita en lo más profundo de mí misma. Es por esto que escribo... Para identificar la "enfermedad" latente, que no ha sido despertada por un bloqueo natural de la "razón" y sus principios. Pero sigue ahí, aunque en letargo. Por esto se proyecta en una situación, persona, lugar que no te gusta, que te causa molestias de varios grados... En fin. El mundo es un laberinto de espejos, donde la salida está en reconocer el propio reflejo desnudando cualquier otro disfraz, desvelando "tú YO mismo" integralmente, con defectos y virtudes. Mientras no llegas a este estado, atribuirás y delegarás todas tus responsabilidades a todo lo que está en el exterior, aunque el Subconsciente te recordará que no es así y que has creado todo lo que ves a tu imagen y semejanza. Por esta razón nuestro mundo está lleno de "esferas" divididas en dos clases: La de los afortunados y desafortunados donde da igual que sean ricos o pobres, puesto que ya puedes ver personas que lo tienen todo, mas viven en el infierno y otras que no tienen nada viviendo como príncipes y viceversa. Por ende somos responsables del mundo por herencia y continuación por un reflejo condicionado a través de un aprendizaje equivocado...
Mis oraciones siempre tienen las grandes preguntas "Qué, Por qué, Cómo, Para qué, Dónde y Cuándo", pero la diferencia es que no hago estas preguntas a un Dios invisible y externo. Dios está dentro, no fuera de nosotros. Si sabemos incubar los sueños, por ejemplo, el Subconsciente se comunica abiertamente con nosotros por esta vía y a través de metáforas, nos enseña qué es lo que estamos ocultando a nosotros mismos, puesto que nos lleva a las dimensiones desconocidas de nuestra psique. Por otro lado no hace falta dormir para entrar en contacto con el Subconsciente. Él nos sorprende con "situaciones" en estado de vigilia donde nos encierra en los productos de nuestras propias creaciones, pero nunca nos deja sin llaves para salir de ellas. A veces esta llave está en nuestras manos y no la vemos por ceguera selectiva o por una de las peores razones: El miedo a tomar la riendas del inmenso poder que nos ha otorgado el Universo.
El miedo es un sujeto muy cabrón, porque le hemos dado un poder que no le corresponde tal como hemos hecho con el Ego. El miedo, como el deseo, crea situaciones equivalentes a su estado vibratorio. Si tienes miedo a padecer de cáncer, hay una probabilidad enorme de que eso suceda. Si deseas vivir en el paraíso terrenal lleno de dicha, hay la misma probabilidad...
En virtud de esto, vemos a personas maravillosas pasando auténticos calvarios y personas consideradas detestables viviendo como Dioses. No sirve de nada ser buena persona con los demás y pésima persona consigo mismo.
El colectivo programado por el dogma Judeocristiano, llama a su subconsciente Dios, Jesús Cristo, San Noséqué y homólogos, Lamentablemente ven virtud en el sufrimiento, en el miedo, en la humildad desmedida, en la "santurronería" y el puritanismo. Cuando no, en la arrogancia, presunción de superioridad, la dominación, la opresión, represión y la marginación de quien no piensa igual a su Dios personal.
He encontrado mis llaves y mis oraciones de apertura de puertas de los encierros de la terquedad. Pero todas ellas han sido forjadas a través de una principal, La Maestra, que ha nacido de una reflexión invocando el autoconocimiento, que es la sentencia (o decreto) que está plasmada en la imagen que acompaña este texto.
Andréa Cristo (Finales de 2016)

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