6 dic. 2016

La Tarta de Chocolate

Fuente de la Imagen : Center Blog

La gente se confunde conmigo en lo que se refiere a tener una pareja sexual estable y una relación. Son dos cosas completamente distintas y la primera es la legítima en la naturaleza humana. Pretender tener un "amigo" sexual estable, es producto de la madurez, donde una mujer como yo, ya no está para salir de "caza mayor" cuando está en "celo". En lo que concierne mi sexualidad, he sido muy libre y a pesar de haber pasado por la experiencia del matrimonio y otras relaciones pegajosas, considero que todo tiene un principio y un fin. Mis tiempos de caza han terminado porque la cantidad no avala la calidad. Sin embargo, mis conquistas masculinas tienen la nefasta tendencia de querer atraparme en sus mundos, que vistos de cerca, son insoportables.
He nacido en este planeta pero vengo con principios de otro, a millones de años luz de aquí. Creo que he cometido un crimen allá en mi mundo de origen y mi condena ha sido renacer en un planeta donde la gente quiere poseer todo lo que toca y en este afán destruye todo a su paso. Incluso a su propio planeta del cual será comida cuando todos mueran. La sarcástica justicia es que los humanos "carcomen" la Tierra viva, pero esta también nos come después de muertos. Así pasa con las parejas que he conocido toda mi vida en un 99%. Se consumen entre sí.
Todo empieza por la boca y termina por el ano. De los mismos labios que se han fundido en un maravilloso primer beso que ha conducido al enamoramiento, salen las primeras palabras hirientes, los malos entendidos, las provocaciones o el silencio de los verdaderos sentimientos... De los mismos cuerpos que se han fusionado en una explosión de placer celestial, sale el empalago, el distanciamiento, luego el rechazo... En fin... Se separan odiándose. ¿Qué diablos llamáis amor?
¿Para qué diablos quiero una pareja si ya sé que nunca encontraré a nadie que me acepte como soy en toda mi esencia? ¿Para qué quiero una pareja si sé que nadie que yo conozca se muestra 100% como es? Yo sólo quiero sexo y punto... Es algo que es bueno como una gran tarta de chocolate que piensas que la vas a comer toda, pero en el tercer trozo ya tienes que guardar en la nevera y quizás lo compartas con la vecina. ¿Qué mal hay en ello? El cariño, afecto, comprensión, apoyo, consuelo me doy a mí misma y mejor que nadie. Nadie puede amarme como me amo a mí misma con defectos y virtudes. Hasta puedo vivir sin sexo porque sé hacerme el amor... Aunque no puedo negar que también me gusta mucho el cuerpo del "otro"...
Todas las personas que yo pensaba que había amado, no fueron amadas en realidad. Estuve obsesionada por otras cosas incluido el sexo... cuando he parado a meditar sobre mis "amores" todo se resumía al sexo para mí. Esta es la verdad. Sólo fueron diversas tartas de chocolate que me quitaron de las manos antes del tiempo y por esto he sufrido como una niña pequeña a quien le quitan el Chupa Chups... Es decir; quitarme mis dulces antes que me atiborrara, me ha hecho sufrir de falta de azúcar, hasta que encontraba a otro postre... Que siempre estaba más bueno...
Todos aquellos por los cuales he llorado y he querido morir por ellos, ya ni siquiera me acuerdo de qué manera me hacían el amor. No me acuerdo siquiera de todos los buenos momentos... Ni los malos. Es como si hubiesen pasado dos días en mi vida y hubo alguno que duró diez años. Vaya... Es por eso que cuando he llegado a los 40, decidí que no había más tiempo que perder con gilipolleces. Sobre todo con "mis" gilipolleces, mucho menos con la de los demás. Ahora tengo 45 y lo tengo clarísimo...
No obstante, he tomado consciencia de eso mucho antes, allá en mis 30 y pico años. Desde entonces nunca más he querido tener pareja a largo plazo, porque me he dado cuenta que todas mis "conquistas" fueron tartas de chocolate. Pero seguía buscando un hombre con quien pudiese mantener una relación íntima sin vivir en la misma casa, ni compartir la misma cama y tener discusiones, y sin tener que pasar por el arrepentimiento del día siguiente cuando las hormonas me decían: "Tienes que comer una tarta de lo que sea. Sal a la calle y vete a por ella. Aprovecha que eres mujer y guapa... Resulta casi imposible que te rechacen. Anda, vete!" - Las hormonas son muy sexistas - Risas - Pero por desgracia, la mayoría de mis amantes han intentado asfixiarme con sus "enamoramientos" que por supuesto fueron tan pasajeros como una lluvia de verano nada más yo enseñase las garras del diablo que no le gusta ser controlado en lo más mínimo. Sí, ellos nos quieren mucho hasta que consiguen que seamos "su propiedad" y en este momento nos tratan como si fuésemos un mobiliario más de la casa. Alguien que está allí y ya ni siquiera se dan el trabajo de acicalarse para seducirte. Te pillan de cualquier manera. La tarta que antes estaba de hacer la boca agua, se volvía rancia... Incluso con cucarachas paseando...
Me encantan las tartas de chocolate, pero si me dan de comer esta obra de arte de la repostería todos los días, acabo vomitando o con diarrea, porque entre tantas cosas que me he detenido en observar y a estudiar en toda mi vida, las relaciones de pareja sólo funcionan con dos hipócritas o dos codependientes, irresponsables de su mundo interno. Dependientes emocionalmente de otra persona. En realidad no están amando a nadie, están evitando estar solos y de esta relación nacen hijos que son educados en este patrón sin saber que amor es "revolución de hormonas" y no dura. Luego se convierte en unión de responsabilidades "familiares" en lo mejor de los casos... Menos mal que no he cometido este error. Esta gente a quien les gusta pertenecer y poseer, no se dan cuenta que el amor de este mundo " es una tarta de chocolate muy bonita pero a la larga, nauseabunda". Tarde o temprano uno de los dos vomitará e irá a la farmacia comprar sal de frutas o irá al "supermercado" (digamos la casa de citas) comprar un helado "light" de nata o fresa para aliviar su aparato digestivo, visto que si en las relaciones supieran "cocinar varios platos" y dulces, sin la obsesión por el chocolate de todos los días, quizás las relaciones durarían sin el fantasma de los celos y las tan temidas traiciones que no son traiciones ni nada... Significa simplemente que uno se ha cansado de comer la misma tarta durante años. Vamos... Lo más normal del mundo - En mi mundo, claro.

Andréa Cristo 2016

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...