17 dic. 2016

La cura de la hipocresía

 - Fuente de la imagen - http://www.hdfondos.eu -

Algo debo decir en defensa de los hipócritas y demás malhechores que pululan como almas en pena por el mundo:
Nadie nace hipócrita, como nadie nace racista, ni egoísta, ni maltratador, ni víctima... Nacimos puros como un ordenador nuevo y limpio sin siquiera sistema operativo, sino que sólo con su "memoria y demás funciones neuronales" a estrenar.
La programación empieza a ser "ejecutada" por nuestros padres - que un día también nacieron puros pero con el tiempo se corrompieron por su educación - y termina en el sistema (un programador cruel y sin escrúpulos). Pero hay un problema... Cuando hacemos el primer uso de nuestro razonamiento, la responsabilidad de cualquier error en nuestra programación, pasa a ser nuestra responsabilidad, indiferentemente si hemos sido víctima o verdugo. Pero, afortunadamente, algunos nacen inmunes a determinados virus "educativos" sin que les instale ningún antivirus social, aunque por esta razón son considerados mutantes y por ende son rechazados por no hacer parte de la "basura mental colectiva" en que se ha convertido en nuestra especie.
De modo que, les invito a "analizar" vuestro "sistema" de valores y verán que las programaciones tóxicas que tenéis instaladas, puede que voluntaria o involuntariamente, hacen mucho daño a otros semejantes transmitiéndoles "las enfermedades del alma" y en su "obligación impuesta por las circunstancias", se contaminan para integrarse y sobrevivir convirtiéndose en otra lacra más.. El más nefasto es que, esa tragedia no les importe en lo más mínimo y laváis las manos sucias con agua sucia... Pero con esto creáis una "deuda terrible" contra ustedes mismos porque a la larga, son ustedes quienes caen muy enfermos y vuestra "máquina" se estropea al punto que muchas no tienen arreglo. Y cuando llega el momento de pasar a "otra vida" tenéis que enfrentar al inevitable autojuicio y les garantizo, con toda mí convicción adquirida por la observación de un mismo fenómeno repetitivo, que es el juicio más severamente doloroso que existe. ¿Es este el precio que están dispuestos a pagar por las artimañas de su Ego maleducado? ¿Por vuestra estupidez?
Tomen su tiempo, pero no dejen que sea tarde para cambiar de "chip". Procuren sembrar al menos una semilla "sana" antes de dejar este mundo. Pero sean realistas y sepan que los arrepentimientos no pagan los daños causados a otras personas, a menos que usted les hagan saber de su cambio y estas personas les perdone. Por otro lado, si has pedido un "sincero" perdón por sus maleficios y no le han perdonado, eso deja de ser su responsabilidad. No hace falta lanzar este pedido de perdón cara a cara, aunque sería lo ideal, pero en caso de no encontrar la persona porque se ha alejado y desparecido - que es lo normal en una persona que se aprecia - lance el pedido a sí mismo como si fueses la persona agraviada por sus propias "maquinaciones" puesto que, al fin y al cabo, el otro también es usted. El Universo no contempla la diferencia entre usted y el otro en el contexto de especie, pero considera los "actos" diferenciados y pone en marcha las consecuencias a través de la ley de causa y efecto... Hay una teoría que defiende que todos somos, en cada uno de nosotros, un único Universo creador, atados a otros Universos creadores en este peculiar "estado de existencia aparentemente finito". Todo lo que pensamos y hacemos, tarde o temprano se vuelve real, afectando a los demás Universos, y por supuesto, hay mucha responsabilidad que asumir, quiera usted o no. Pagamos un precio por el milagro de la Vida, otro por el razonamiento y otro por el libre albedrío.

Por eso es muy importante perdonarse a sí mismo pero al mismo tempo, adoptar nuevos valores y principios más nobles y honestos con ustedes mismos y con los demás. Perdonarse y pedir perdón no tiene valor alguno si el erro persiste. Si usted prospera en el cambio de sus actos y pensamientos, cambiará todo el prototipo humano próximo a usted, a través de su nuevo comportamiento, aunque no perciba de inmediato.

El cambio empieza por uno mismo sin esperar que todo lo demás cambie, pues si ha decidido cambiar por exigir un cambio exterior, la tarea es estéril. Cambie usted y deje que lo demás ocurra naturalmente sin su "interferencia" interesada haciéndose pasar por un mesías. Una cosa es compartir lo que has aprendido y otra es dárselas de maestro indiscutible. Eso es otro tipo de hipocresía.
No se trata de pensar y decir "ahora soy bueno, honesto y honrado" (esto es una trampa del Ego) sino que se trata de adquirir valores genuinos reprogramándose para ser una persona renovada y auténtica. Pero antes de reprogramarse, hay que recuperar su "ordenador" al estado de fábrica, borrando cualquier rastro de lo que le hace una persona detestable cuando usted se mira al espejo interior, que es el único que no le miente. Es decir...Hay que renacer...
No dije que fuera fácil... Digo que no es imposible si ustedes se lo proponen.

Andréa Cristo 2016
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