31 oct. 2016

La vida comparada a un juego de billar.

Imagen de libre circulación según su sitio.


A estas alturas todos sabemos que el aprendizaje que nos da la vida es un misterio. Yo me imagino como una bola de billar en una mesa gigante con más de 7 mil millones de bolas de todos los colores posibles e imaginables, donde la negra determina el fin del juego. La blanca es el principio de la causa - determina la eficacia de los choques - y la gris perfecta con 50% de blanco y 50% de negro (esta la he inventado yo) que en el caso de ser tocada cuando era de color, entraría en razón absoluta y desaparecería siendo la comprensión total del juego y la abstención de chocar a diestro y siniestro ya sean con rayadas o lisas.
Mi teoría es que venimos al mundo a jugar al billar, chocando unos con los otros causando efectos hacia el infinito. Lo que no sabemos es quienes mueven los palos. Mi teoría es que no hay jugadores que mueven las bolas. En todo caso "el palo" es nuestra estupidez, que a veces es palo y a veces bola, pero que inexorablemente termina sus días como bola, pues, la muerte completa es, convertirse de pronto la bola ocho (negra) y caer en los agujeros terminando el juego; pero en esta regla mundial, el juego acaba para quien se ha convertido en negra... Luego continúa una y otra vez...
El billar es un juego fascinante pues si tienes agudeza espacio-temporal con la pericia matemática perfecta, puedes meter de un sólo golpe de blanca, todas las bolas en los agujeros. Pienso que es esto que intentan hacer los que mueven los hilos del mundo bajo nuestra bendición y resignación.

Pero la gris no está allí. Hay que convertirse en ella, simplemente porque no está en el juego... No existe y por ende no juega. Todo esto para decir que mi lucha en la vida es convertirme en gris. Ser la bola que no tiene causa, ni efecto en nada. Sólo existe para observar el desarrollo y el inexorable fin de la partida sin tocar ni ser tocada por los eventos aparentemente aleatorios del juego donde los golpes de violencia o delicadeza nos llevan a un agujero de donde nos sacan y vuelven a empezar con lo mismo - si es que la teoría de la reencarnación es cierta - para un fin absolutamente motivado por la diversión de la competición con tramposas apuestas inútiles e interminables hasta que el Sol agote el combustible.

Si las bolas supieran "elegir", se esforzarían para convertirse todas en "grises" y el juego se acabaría para siempre.

¿No estáis cansados de los golpes de los palos de billar del mundo? ¿Vais al agujero sin haber comprendido porqué chocáis?
Andrea Cristo 2016.

8 oct. 2016

Últimas conclusiones sobre la Ansiedad y las Benzodiacepinas


Renace

Por experiencia propia: No se excusen en los síndromes de abstinencia para no dejar las benzodiacepinas. Las "BZD" son una droga cualquiera, donde la adicción es mil veces menos grave que el alcohol, la heroína o el crack y aun así, muchos han superado la adicción de estas últimas tres drogas, afrontando los síndromes de retirada, eso sí, con disciplina, organización, ayuda y la buena información. La ansiedad (del tipo que sea, pues hay muchos tipos y grados) no es una enfermedad en sí misma, sino que es una alarma de que estás haciendo algo que no te beneficia en nada o estás insistiendo en una conducta que efectivamente te llevará a la muerte prematura, pero quizás no la muerte física, pero la muerte de tu dignidad u otro valor interior cualquiera. 

Descubra este "algo", dialogue cariñosa e interiormente con él/ella (pues tienen forma, género, nombre y apellidos) y cada vez que ocurra una crisis, pregunte "qué quiere de ti" con amor y resignación. Acepte el hecho que un día tendrás que morir y en el momento de una crisis severa, entréguese a esta sensación de muerte inminente que sentimos en los los ataques de pánico, pues tendrás que hacerle frente tarde o temprano para dejar este mundo, sí o sí. Aproveche para entrenarse para este momento por lo cual, todos, inexorablemente pasaremos, súbita o lentamente. 

Cuando miras el miedo extremo de frente y le haces una reverencia o le desafías a un duelo (dependiendo del tipo pues, habrá que ver a cuales "divinidades o demonios" internos estamos enfrentando y qué tipo de sacrificios quieren) verás que no es lo que parece. Este miedo absoluto que desajusta todos tus equilibrios y te mantiene en una tensión constante e insoportable, es tu amigo más que tu enemigo, y cuando menos, un aliado. Es como si un ente que nos quiere "a morir" estuviese gritando algo como "¡ detente y mírame, pues tengo algo que decirte !", pues, básicamente lo que hace la ansiedad  es "paralizarte con una serie de síntomas somáticos" pero que, a nivel físico, son completamente reales pues hay cambios químicos en el cuerpo, ordenados por el cerebro para que te sientas lo peor posible, en fin, para que les escuches. Es una invitación a un cambio radical en algo y es por este algo que se ha vuelto la epidemia psíquica mundial de la actualidad, donde no ves mil cayendo a tu lado ni diez mil a tu diestra, por la sencilla razón que están todos drogados por la sociedad y sus "expertos". 

A la sociedad y al sistema no les interesa que descubras que estás en un mal camino y que ellos son la fuente de todo error mundano posible e imaginable. Quieren que continúes en él, pues de tus errores continuos sin aprendizaje y miedos depende la supervivencia de la sociedad y del sistema autodestructivo que hemos edificado a lo largo de nuestra evolución, amparándonos en ilusiones sin fin. Tú les alimenta... Tú eres su combustible. Deje de serlo, pero que no lo sepan cómo has logrado aunque sigas dentro del mismo. El cuerpo puede estar encadenado, pero la mente no tiene porqué estarlo - guiño. 

No esperes que la Seguridad Social te trate "correctamente" de la ansiedad. Mucho menos que te cure. No les interesa en absoluto. Te drogarán hasta que no quede ni rastro de tu verdadera personalidad y serás un zombi obediente para la sociedad, el gobierno y el sistema, porque se supone que te dan tú chute para que no te sientas tan mal. Pero ojo, lo están retirando y dificultando la administración de golpe cuando estás enganchado, pues el sistema es tan retorcido que además quieren que supliques por tus dosis aunque lo estés pagando religiosamente y sé porqué lo hacen, aunque no viene al caso ahora, porque en realidad no hay nadie a quien culpar. Nosotros decidimos crear a esta sociedad, nosotros la alimentamos y somos los responsables de su existencia y supervivencia. Así que no nos quejemos de los resultados ya que insistimos en seguir en el error. 

Si no tienes dinero para pagar un buen psicólogo - que no sea un maldito traga perras - que haga honor a su título, infórmese a sí mismo a través de tú instinto e intuición. Invocar a los dos con insistencia y sinceridad harán que acudan a ti sin esperas. 

Internet no está sólo para porno, desgracias, infamias, periodismo, cotilleo y redes sociales, sino que es una bendita - maldita Universidad donde se encuentra todo el conocimiento y la estupidez humana, y cuando digo todo es TODO. Cuando buscas algo honesta y decididamente y haces las preguntas correctas, encuentras las respuestas enseguida. No atienda al consejo de muchos expertos que dicen que no tienes que buscar información en Internet o en otra parte sobre tus problemas. Esto es para disuadirte para que no intentes curarte por tu cuenta porque - en serio - no les interesan que te cures. Recuerden: Siempre serás un cliente para libros de autoayuda con técnicas inútiles, brebajes dudosos y pastillas sintéticas. Memoricen el refrán que les digo ahora: "De médico y loco todos nosotros tenemos un poco". Invoque a sus médicos y a sus locos interiores y atrévase a tomar las riendas de su vida. No temas cometer errores de búsqueda, los habrán sin duda, sobre todo si estás motivado por la desesperación y no por el deseo de conocimiento. Pero tenga en cuenta que, el peor de los errores en el caso de la ansiedad es continuar tomando las benzodiacepinas. Cambiar una droga por otra es un acto estúpido perpetrado por eruditos. Repito: Ansiedad no es enfermedad mental. Es una llamada a la lucidez.

La meditación ayuda, pero requiere práctica, disciplina y dedicación. Pienso con relativa convicción que los ataques de pánico son ya de por sí una meditación forzada, que además de paralizarnos, nos pone en posición fetal y en una condición absolutamente vulnerable para analizar nuestra existencia y lo que estamos haciendo con ella.

El supuesto ataque de pánico: Deberíamos cambiar su definición pues el pánico es sólo una consecuencia de los síntomas, no su detonante, visto que hacen una sopa de fobias que no tienes y meten en el paquete del diagnóstico generalizado y distribuyen con las respectivas pastillas como una mercancía más. Pero no tienen en cuenta que, cuando tenemos uno de estos ataques, nos ponemos inconscientemente en una posición de meditación ya de por sí, pues quien los tiene "severos" sabe que solamente se puede tranquilizarse estando sentados con la espalda recta o acostados de lado como una caracola después que la "pataleta de hiperventilación" hace con que "nuestra consciencia se vea completamente alterada" y entramos en estados contemplativos... Aunque con el miedo por el medio como consecuencia de la falta de entendimiento del funcionamento de nuestra propia mente y cuerpo, que solo trata, quizás* de enviarnos un "ultimatum". Es por esta razón que tenemos una percepción ralentizada del tiempo y una deformación del espacio. Estamos en su mundo,  hay que explorarlo... No huir de él.

*__Si bien que todo lo que expongo aquí se basa en el análisis de mi propia situación, debo hacerlos saber que estoy estudiando el fenómeno desde hace seis años por mi cuenta y tengo referencias suficientes para afirmar contundentemente lo que digo, aunque soy prudente al hacerlo, por esto utilizo el "quizás". 

Siempre están con el "erre que erre" con el tal "miedo injustificado" o "situación estresante" y fobias comunes. No se trata sólo de miedo, sino de una intensa reacción de rechazo inconsciente que se ha vuelto crónico contra "algo" que está muy arraigado en nuestras mentes y nos negamos a contemplar o afrontar. Es como un ataque autoinmune. Incluso debo revelar que la mayoría de los que padecemos estos ataques, lo tenemos súbitamente cuando estamos en relativo reposo, tranquilos o haciendo algo productivo. En estado de ira e indignación no se presentan síntomas de pánico porque estas emociones agresivas son su antagonista. Hay que estar en un estado pasivo para que este síndrome te pille. De ahí viene la definición: El miedo a pasar otro episodio se ve condenado al pánico por anticipación. 

Puede ser cualquier cosa y hay que dar con esta "COSA" que tiene varias escalas de gravedad y profundidad. No son "vulgares ataques de nervios" tal como quieren hacer parecer en el reino de la desinformación. El factor estresante es inconsciente y puede ser temporal o crónico, súbito o antiguo, pero no se manifiesta de igual forma en todos los individuos como se ha pretendido hacer pensar - Hay un cierto patrón en el cuadro sintomático pero no engloba a todos nosotros donde podemos observar variaciones muy significativas en los relatos en las tertulias de grupo. Diferencias que la medicina no aborda correctamente y se apresura en tratar con cualquier pastilla. Por esto no abordo aquí todos los síntomas posibles, pues puede ser desde un simple temblor, una simple palpitación hasta la imitación sintomática más fiel de un infarto, tanto que si vamos a urgencias, están obligados a descartar el ataque al corazón con los análisis médicos oportunos - con o sin "cianosis" que delata la "real" falta de oxigeno en los tejidos, cosa que no provoca una hiperventilación, que por otro lado, causa la tan temida tetanía porque la sangre se vuelve alcalina. No obstante, debo admitir que el síntoma más terrorífico es la despersonalización (sensación de estar fuera del cuerpo, es decir, viéndonos desde fuera como describen en las supuestas "experiencias cercanas a la muerte"). No se confundan ni frivolicen sobre el tema. No nos hacen ningún favor. Los síntomas de la ansiedad son un verdadero tormento en repetición. 

No atiendan tampoco a estos cursos y fórmulas milagrosas para vencer la ansiedad que están desperdigados en Internet. No funcionan. La ansiedad con o sin pánico no se vence, se conquista. Hay que coquetear con ellos (los síntomas) y seducirles para que te cuente sus secretos y luego hacerles el amor. Es literalmente una historia casi sexual... El sexo en su esencia es una fusión creadora y/o destructora (Yin-Yang). Es un romance de tu cuerpo, alma, mente... No es una tragedia aunque quieran encasillar como tal. No hay intermediarios en esta relación ni se tolera infidelidades. En todo caso somos nosotros quienes cometemos las traiciones, tratando de callar los síntomas. Las benzodiacepinas no curan y es más nos enferman aún más. Su cometido es silenciar los síntomas por un tiempo hasta que tienes que tomar más y más porque la tolerancia se hace evidente pero el grito no cesa; no se le puede callar salvo con la atención total en uno mismo, pero no una atención desde la perspectiva del miedo que provoca, sino todo lo contrario. Prueba hablarle en voz tenue con amor hacia ti mismo, no intentando detener el proceso ni intentando controlar nada y verás el milagro. 

Abandone la obsesión por el control. En realidad nadie lo tiene sobre NADA ni nadie. Es una nefasta ilusión que hemos creado... Una ilusión destructiva que está poniendo en jaque mate a nuestra especie. 

Para ayudar en los síntomas de abstinencia, usa la madre naturaleza con confianza. Valeriana, Espino Blanco, Pasiflora, Lúpulo o todos juntos... Pero no vayan tomando lo que sea por ahí. Las hierbas citadas en concentraciones altas no hacen milagros, pero ayudarán a que reduzcas las dosis de benzodiacepinas con un margen de éxito muy alto y relativamente confortable. Pero no habrá éxito sin escudriñar el desencadenante u origen, como quieran llamar. Repito, el objetivo es dar con la CAUSA, el efecto es sólo eso: " Un efecto" para que le prestemos la debida atención. A mí me está funcionando de maravilla, pero cada uno tiene que tener su propia fórmula personal. En mi caso, además soy estudiante de psicología y por ende soy mi primer paciente y siempre lo seré, pero tengan ustedes mismos acceso directo sobre vuestra propia psique a través de la introspección "sincera y honesta" y les aseguro no fracasarán. Háganlo antes que sea tarde para todos. Cúrense solos. Para esto tenéis una mente maravillosa absolutamente capaz de hacerlo.

Por último, estudios recientes revelaron que dejar las benzodiazepinas no implica ningún riesgo para la salud parecido o mayor que al dejar el Alcohol o los Opiaceos. Estos dos últimos pueden matar tanto en su uso como en abstinencia  que muchas veces depende del tiempo de consumo. El síndrome de abstinencia por las benzodiacepinas es muy incómodo y relativamente peligroso, pero estadísticamente muy raras veces mata. Así que no te fíes de los prospectos o de las informaciones ambiguas con respecto a estas drogas. Son las benzodiacepinas que matan por uso continuado, no la ansiedad. 

 Esto es todo por el momento. 

 Andréa Cristo 2016

7 oct. 2016

La cordura de la locura y viceversa - 1ª parte

¿Saben? Algunos de nosotros nacimos con una maldición: Como he dicho en una ocasión, los que nacimos con principios en un mundo completamente inmoral e infame, estamos fuera de órbita a punto de colisionar, quizás con nuestros propios principios porque no son aplicables a la realidad moderna porque esta realidad no tiene más medios para los principios, tan sólo se acerca a sus fines injustificables…¿Quién quiere salvar una raza asesina y a la vez suicida por naturaleza? 

Muchos de mi clase, hemos salido de familias disfuncionales y hemos enfrentado cosas aberrantes que muchos sólo conciben en el pellejo ajeno quizás como quien escucha un cuento surrealista o un guión de una película de cine negro. Hemos sobrevivido a terribles sucesos en nuestras vidas personales, hemos estado anímicamente muertos - muchas veces también clínicamente - y la vida insiste en mantenernos respirando, dotándonos de un instinto feroz de supervivencia, un tanto terco, y con el pasar de los años y a pesar de las desgracias, hemos adquirido una extraña sabiduría y hemos desarrollado dones maravillosos y el “peor” de todos: La sed de conocimiento a través del aprendizaje más obstinado con un obsesivo interés por todo que nos rodea. 

 Pero ¿para qué las personas como yo necesitamos tanta información? 

Dime lo que has aprendido y te diré qué te matará o te hará immortal. 

Tengo delante la muerte. La humanidad está muriendo a pasos acelerados, cancerosa, podrida, desagradecida, ciega e ignorante de su divina inmensa belleza y misterio . La muerte siempre me ha recordado ser una gran liberadora de esta dimensión dolorosa y densa donde nada es lo que parece y lo que es, no se ve. Ni siquiera ella “la muerte” -que nos muestra su peor cara a través del miedo - es lo que aparenta, pues sólo vemos sus causas y efectos, su fealdad o brutalidad, pero no su majestuosidad ni su justa función en el Universo. Tampoco es que apreciemos la vida en contrapartida, porque la muerte atroz, brutal y antinatural hemos diseñado al antojo de nuestros demonios más grotescos y perturbadores. 

En mis inicios del recorrido por el infierno, en mi bote salvavidas, ya empecé apartando cadáveres y zombis con mi remo en las aguas de mi existencia. Mi vida empezó muy turbia dirigida por gente muy enferma… Gente de mi propia sangre, moralmente alienados, histéricos; víctimas de víctimas creando otras víctimas. Me han causado muchos daños creándome grandes enfermedades psíquicas y en el paquete han incluido la responsabilidad de mi cura en mi futuro que ya ha llegado hace tiempo; y aquí estoy, siendo responsable el resto de mi vida en curarme del atropello que me ha roto en mil pedazos y no tengo que saber el porqué, pues ya lo sé… El caso es la aceptación y el perdón. Por un polvo mal dado, han decidido traerme a este mundo - que seguiría bello sin humanos - sin pensar en las consecuencias porque ellos mismos fueron consecuencias de errores tras errores sin ánimos de aprendizaje positivo alguno en su trayectoria vital. La ignorancia no piensa en nadie más que en su propósito: “Perpetuarse a través de un coito carnal o mental entre dos ignorantes, para crear un tercero… Y de este tercero hacia el infinito…” 

Pero he nacido curiosa, cosa que me ha liberado de la condena de perpetuar la abominación a pesar del miedo intenso traducido en agresividad contra mi misma y los demás - agresividad que,  muchas veces me ha salvado la vida pero que también me ha enfermado - y que me ha acompañado durante décadas… Pero este miedo no me ha matado, sólo me hizo cada día más fuerte contra él mismo, hasta que dejaré de serlo, porque todo combustible se agota. Todo se deteriora… Agoniza, Muere o se transforma… ¿Yo que sé? Se supone, de momento… 

He conocido el poder de la lectura muy temprano y he recorrido mercadillos en busca de libros que me diesen respuestas a la conciencia de mi infortunio que ha empezado a dar frutos a los ocho años de edad llegando a su momento crítico decisivo a los trece donde yo sólo tenía tres opciones: Matar a mis enemigos, morir de un mal golpe de ellos o salir desperdigada por un mundo completamente desconocido sin tener ni idea de donde estaba el norte. 

Al desaparecer de la vista de mis verdugos, he volcado mis ojos en los temas de auto-ayuda, psicología, filosofía, teología, ciencias, política, espiritualidad, historia, hechos reales en relatos parecidos a mi historia, en fin, todo tipo de gnosis con la mente temprana en las estrellas y en toda belleza pequeña o grande a pesar de tanto dolor, aunque tan sólo hace unos años voy entendiendo con claridad lo que enseñaban las millones de páginas que he leído incluso sin tener donde dormir, con un ojo abierto y otro cerrado para poder despertar con vida al día siguiente… Muchas veces me despertaba con la gente mirándome, como quien se pregunta: “¿Qué hace una niña de la calle con un libro en el regazo otros cuantos a su lado, sucia y sin zapatos?” 

Vivía cargando libros. Era mi refugio. 

Por fortuna, estaba con mis pies en la tierra codeando con el pópulo más “bas- fond” del universo terrenal con todo tipo de enfermedades del cuerpo y del alma, vagando por las calles de Rio de Janeiro - uno de los infiernos más paradisíacos del planeta - y resulta paradójico que entre la marginalidad y la suciedad aparente de las personalidades que he conocido, he encontrado los corazones más nobles, tolerantes y generosos entre pistolas, plumas, cuchillos y tacones; delfines y tiburones; sirenas, harpías, gorgonas, esfinges, serpientes, perros rabiosos y leones… Lo que he visto y experimentado no tiene nombre, sólo historia, y puedo contarla. Todo empieza con el impacto brutal de una inocente niña abusada, humillada y abandonada por su propia familia pero con una suerte abrumadoramente tenaz que me permitió ser rescatada por personas, aunque anónimas, portadoras de mentes brillantes y cuando no, con una tierna humanidad oculta tras sus aspectos amenazantes, quienes me dieron la más eficaz educación del mundo… Pero todo tiene su precio y de esto se trata. Así estoy viva hoy y de tanto que busqué la muerte consciente o inconscientemente, de momento sólo la veo llevándose a los demás… Gente que merecía estar viva. Mis padres adoptivos ya están muertos, otros se están muriendo... En breve serán polvo de estrellas… De modo que debo y voy honrarlos con las letras que siempre me empujaron a la libertad haciéndome comprender, a veces, lo incomprensible... 

 Continuará… quizás... 
 Andréa Cristo 2016
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