6 jul. 2016

¿Cómo salir del sistema sin morir en el intento?






¿Cómo salir del sistema sin morir en el intento?


Primeramente quisiera aclarar que, si estoy escribiendo eso es porque me encuentro en el sistema y al mismo tiempo fuera de él para poder mirarlo desde otra perspectiva. Encontré alguna respuestas sin meterme en líos de Coqueteles Molotov ni aislarme como una ermitaña. Las dos acciones no funcionan.

Respuesta al título:

Es imposible. El sistema está impreso en nuestro genes. Incluso los animales, los insectos, la naturaleza, el cosmos , tienen un sistema. No es un sistema infame como el nuestro, pero no deja de ser un sistema. Allá donde haya humanos habrá política y donde hay política _de las nuestras_ habrá conflicto, esclavitud, competición, injusticia, locura… No hay ninguna parte adonde ir porque el sistema está en la mente. A menos que uno se abandone en una jungla cualquiera a merced de la naturaleza en su estado de inocencia original, aprendiendo solamente las reglas de la madre Tierra, no tendrá ninguna oportunidad de liberarse del sistema. Allá donde haya humanos, habrá un territorio donde uno manda y otro acata y varios quieren usurpar el privilegio del que manda y los que se rebelan contra esta cárcel infinita, normalmente protestan en pro de un “comandante” menos severo. Alguien me dirá que esto también está en la naturaleza de la Tierra, pero los animales salvajes no cobran ni tienen que pagar nada para “existir”. Un león en su territorio es rey hasta que venga uno más fuerte que despierte el interés de las hembras o hasta que venga un cazador humano y se lo cargue. Las hormigas y las abejas son esclavas de una reina que las parió y trabajan toda su vida para que su especie siga existiendo: obreras, soldados, larvas, reinas y machos alfas - dependiendo de la especie.

Nadie quiere ser libre en realidad, porque no comprenden el verdadero significado de la libertad. Eso de las “comunidades auto-suficientes”, alternativas, antisistema, ocupas, no son más que  micros sistemas más parecido a un psiquiátrico de libre salida, pero de difícil entrada. Como comprenderán en un psiquiátrico hay política, pero uno dirigido por gente “loca que va de sana mentalmente” va más allá del sin vivir. Estuve en todos ellos, y no encajo en ninguna parte y nadie con más de dos dedos de frente tampoco encaja... Nada nuevo bajo el Sol.

Los psiquiátricos, las clínicas de rehabilitación, las cárceles, son basureros del sistema, para arrinconar a los rebeldes, los inadaptados, los criminales que el mismo sistema ha forjado… porque cualquier cosa que enloquece, mata y se auto-destruye, crea beneficios económicos…. Pero esto todo el mundo ya lo sabe, creo. Es decir, la guerra, oriunda del patriotismo que el sistema fomenta con tanta virulencia, no es más que una apisonadora traga-perras.

Ya las “comunas “libertarias” -  yo que ellos tendría vergüenza de auto-proclamarse “libertarios”-  hoy día no son más que un micro sistema de gente traumatizada y como no aprendieron nada de sus errores o de su “sufrimiento”, fundan este tipo de lugares mucho más rígidos, cerrados y explotadores. De modo que la única manera de liberarse del sistema es pegándose un tiro en la sien - cosa que millones están pensando en hacer o haciendo en este exacto momento que estáis leyendo esto -  o cambiar la mente a golpe de soledad absoluta para intentar "desprogamarla", en medio de la jungla más cerrada que todavía queda de pie, quedando a merced de la política “justa” de la madre naturaleza, donde todo está en orden… corrección: estaba… 

Si no estás al loro, no puedes sobornar a una anaconda hambrienta – que al fin y al cabo te vomitará pues la carne humana apesta – ni habrá maneras de pedir disculpas a un escorpión u otro bicho que has pisado y te ha picado, condenando tu vida – visto que no hay asistencia médica en el medio de la selva- … en fin.

El mundo está en un proceso de derrumbe paulatino irreversible. El sistema sigue saliéndose con la suya hasta que nos venga un pedrusco del cielo o un cataclismo de dimensiones dantescas nos azote la arrogancia y en este jaleo apocalíptico la Tierra no será siquiera un recuerdo del cielo. Sí. Este paraíso vendido, está contando nuestros días, pero el sistema y los que les siguen a rajatabla son tan necios, tan tan necios que… vaya... no son capaces de ver lo cuán "egocéntricamente" insostenible es su modo de vida ni la infinitud de su ignorancia. ¡Cómo me gustaría verlo todo de patas arriba sin que, ni el dinero ni el poder político pudiese hacer absolutamente nada para remediar el cabreo de los “dioses”!


Andréa Cristo 2016.







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