30 ene. 2016

El sexismo tal como lo veo (Segunda Parte)

Fotógrafo deconocido - Contacte para créditos


Seré breve en esta segunda parte, porque no hay tanto secreto en ello.

No voy entrar en los roles impuestos por la sociedad y el sistema porque todos conocemos la patraña con las obligaciones de una mujer con la familia empezando en la casa de sus padres. Hablo también de mi generación y de la degeneración en que se ha convertido la siguiente, donde el papel de la mujer a través de los tiempos es bochornoso. De hecho la mujer siempre ha sido vendida, incluso en culturas más, digamos, civilizadas.

Desde pequeñas nos inculcan a "gustar" a los demás. Es decir, ser amables, educadas, ser "moderadamente" inteligentes, sonrientes, tolerantes y sutilmente seductoras para atraer el mejor marido. Además tenemos que ser valientes para tolerar lo intolerable... Entonces las cosas salen mal... Vamos... las cosas siempre salieron mal por el hecho de que se supone que debemos parir y ser el pilar de la familia, mientras el marido trae el dinero a casa, aunque nosotras también trabajemos. Luego cuando no somos tan "deseables" o simplemente ya no tenemos ganas de hacer cosas para dar placer al hombre, parte de su sueldo va a la "amante" o "querida" como se suele decir en España. 

España ha sido el paraíso de los puticlubs y sigue siendo porque las putas más guapas y baratas están en este país. Esta santa profesión sirve para muchas cosas, pero no voy a entrar en detalles salvo cuando el tema lo requiera porque no estamos hablando de la utilidad de las prostitutas, sino de la "cosificación" de la mujer, aunque desde luego el tema está incluido, pues ellas son "cosas" y no personas en la mente de un palurdo cualquiera que rellena esta inmensa población machista mundial.

En la publicidad, las películas, en el mundo porno se supone que todas somos unas "guarras" o debemos ser, para no ser consideradas como estrechas y complacer al tío que está colgado en Internet desde los 15 años. Y tenemos que vender, vender, vender... Nuestra alma está vendida. Tenemos que dedicar tiempo y paciencia a un tío que no tiene tiempo ni paciencia para nosotras. Dejemos de hacer el tonto. 

No vamos poner todos los hombres en un mismo saco de mierda, pues yo misma he sido casada con dos santos, pero duró lo que duró porque el amor concebido en la "ilusión de lo eterno" muere como todo que está vivo, se pudre, se vuelve polvo al aire y ya nadie se acuerda...

Bien. Lo que tenemos que hacer es dejar de creer en el amor eterno y dejar de intentar obtener control del mundo a través de tetas y culos. No existe amor eterno, los hombres les gustan mujeres inteligentes hasta que no sean más que ellos y no logramos y no lo lograremos jamás la plenitud y la libertad femenina por la "cosificación" porque es una mala táctica más corta que la carrera de futbolista. Para quien tiene la carrera de modelo es rentable y pueden alargar su juventud a través del dinero. Pero pregúntales sobre el amor y te dirán actrices como Charlize Theron. Dejemos de querer comprar amor en cambio de sexo y agrados a hombres no que tienen valor y no pueden dar lo que no tienen. Dejemos de machacarnos entre nosotras diciendo: Estás gorda, estás vieja, eres fea. No existe mujer fea, vieja y gorda... existen mujeres que perdieron la confianza en sí mismas... Escuchen... Si me lo hizo a mí, te lo hará a ti. Hay hombres que fueron educados para consumir tú juventud y tú belleza, reducirte después a un desguace de mujer, llena de complejos, maltratada, humillada y tienes que renacer de las cenizas de este fuego que ardió cuatro días mientras planeabas que durase cuarenta años.

Cuando somos difíciles de doblegar, sufrimos el doble, porque tenemos que luchar con nosotras mismas y con todo esto que vengo narrando en la primera y esta segunda parte. Basta!!! Encuentren al hombre adecuado que todavía disfruta de lo "natural". Abandonen las apariencias y la obsesión por lo superficial. Hombres maravillosos existen, y son excelentes amantes, excelentes personas pero nosotras mismas a veces lo echamos a perder, por gorditos, calvos o pobres. Dejemos de ser estúpidas pareciendo listillas y monas. Este tiempo se está agotando pues ya nadie se come una rosca por creerse mejores o peores. Hagan por ustedes mismas, sus hijas, sus nietas... Dejen de crear dolor, sentir dolor y alimentar este dolor. La sensualidad está muriendo, el juego de seducción agoniza, el placer intenso se ha vuelto una raridad, la compañía ha sido cambiada por los "Whatsapp" y el porno (no tengo nada contra, pero toda adicción es NEFASTA, lo sé por mí misma). Tengan vergüenza. Tengan dignidad,

Tomen nota.

"Leer el epílogo"


Andréa Cristo 2016
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