28 ene. 2016

El sexismo tal como lo veo (Primera Parte)




Leer es liberador y escribir el mayor de los alivios para quien se ampara en estos dos sanos hábitos para romper cadenas, aprender, reflexionar, en fin… lo que sea.

De hecho estas son ahora mis nuevas drogas que segregan las endórfinas que necesito para vivir.

Escribir, ni todos lo hacemos bien. Y hablo por mí de esta vez. En realidad hablo siempre por mí, pues, sea lo que sea que escriba y lo que lea, me involucra. 

Hoy quiero hablar del sexismo tal como lo veo.

El sexismo hoy día no es si no, en suma, una compleja tela de demanda y oferta. Los dos sexos tenemos responsabilidades y culpa en el enredo que se ha formado y para no rizar el rizo, digo que nosotras, las mujeres, hemos padecido toda la vida el complejo de ser amadas y deseadas, pero tal como somos “parece”  imposible, salvo si encontramos alguien que nos aprecia tal y como nos presentamos… maquilladas o despeinadas… Duras como esculturas o llenas de celulitis, con ojeras, cansadas de trabajar o vivir esta guerra diaria. La vida__ la que la sociedad ha creado__ es un sinfín de demandas… Nos ofrecemos porque esta necesidad de aprobación y adoración es patológica.

Mientras somos jóvenes con toda naturalidad que nos brinda el narcisismo exacerbado, la juventud es bella por sí sola y no hay más que añadir salvo este halo de receptividad sexual aparentemente perenne que denominan arbitrariamente “sensualidad”. No obstante a la medida que envejecemos hay que comprar la juventud hasta que la piel no de más de sí y las ganas de machacar en un gimnasio nos abandona por completo. Incluso nuestra sexualidad y nuestra autoestima se ve gravemente dañada por ya no querer atender a la demanda y seguimos ofreciendo jugando con una especie de lamento victimista detrás de la consigna ”quiéreme como soy”. Esto pasa porque ya pasamos los cuarenta y los hombres de cuarenta “programados por sus pulsiones” no quieren mujeres fracasadas físicamente. Pero esto se debe a que la idea de fracaso ya es un fracaso en sí misma. Es fracasado quien consume y quien vende, porque el tiempo tira todo por tierra. Una ilusión como otra cualquiera para que te lamentes en la residencia de ancianos, pues es ahí donde te das cuenta que has perdido tanto tiempo en gustar a quien solo te va a usar y tirar.

Debo decir que las mujeres hemos alimentado el sexismo. No vayamos de víctimas ahora… Habrán las víctimas, sí, lo sé y lo he visto y vivido, pero este círculo vicioso nos hemos creado solitas. Algunas querrán abofetearme, pero es así. Desde  que el mundo es mundo y desde que hemos cambiado las pieles de animales y los adornos de huesos hasta llegar al asfixiante corsé, ha sido así y nosotras hemos creado la demanda ofreciendo algo que no es real. Por ende todo lo que recibimos, no es real. Hoy, ya no queremos matarnos de hambre e intentamos dar la vuelta en la tortilla sin sal que se ha vuelto nuestras desgraciadas vidas, ávidas de pasión “verdadera”… Tortilla que ya se quema por un lado, pues la belleza es cara y queremos que nos paguen por ella y ya no quieren pagar… lo quieren gratuitamente y por esto fingen que nos aman si somos bellas, porque al fin y al cabo, el objetivo es aporrear nuestro útero como en las películas porno, luego desfilar nuestros atributos en las pasarelas de los Pubs como un trofeo. Esto debería ser suficiente para apaciguar el vacío infinito que se forma en el interior de una mujer que se ha "objetificado" a sí misma si sigue bella y despierta maquillada, fresca como una rosa, con los avances científicos en el tema. Por el lado crudo de la tortilla queremos detener esta locura que nos está llevando a varios tipos de cáncer, anorexia, bulimia, deformaciones, fracasos sentimentales,  problemas psicológicos, soledad y lo que es peor: la insatisfacción y la pérdida de fe en el amor__sobre todo el amor por nosotras mismas__ que por cierto existe pues lo he visto en una pareja de cuarenta años de casados hace poco. Amor de los buenos. Pero ya contaré esto en otra milonga mía.

A parte de reiterar que somos las peores enemigas de nosotras mismas, torturándonos "sádicamente" más que cualquier misógino sería capaz de elucubrar, estoy de acuerdo con esta campaña para dejar de ser objetos; no obstante recuerden ustedes, señoras, que cuando compren una buena crema de rejuvenecimiento__que las hay__estás alimentando el estereotipo. Sé que no es fácil salir del patrón y peor todavía mirarte en el espejo y ver que el tiempo y la gravedad no perdonan. Pero sí te perdonan los hombres que son “maduros en sus mentes” y sí hay suerte, estos que que te aman de verdad y buscan en ti otros valores que realmente les hacen felices y viceversa. El dinero no compra esto, es por esto que es tan difícil encontrar pues, ahí esta el tesoro que hombres y mujeres queremos que brille en nuestras vidas.

"Leer la segunta parte"


Andréa Cristo 2016.
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