8 oct. 2015

Cuando el buen razonamiento falla. Falla todo alrededor. (Primera parte)

Árbol de La Virtud Original - Arte Digital Andréa Cristo


Todos tenemos defectos. Pero el mayor defecto de todos es no analizar los propios defectos antes de apuntar con el dedo los defectos ajenos, que a menudo, son idénticos a los nuestros pero con una apariencia opuesta.

Todos tenemos algo que enseñar a los demás. Pero la mayor forma de ignorancia es creer saberlo todo e imponer pseudo-conocimientos o conocimientos arbitrarios, creerse en posesión de la razón y la verdad.

Todos tenemos debilidades, pero la mayor de todas es pretender parecer ser más fuerte que los demás. Cada uno tiene sus fortalezas y sus debilidades. Ejemplo: Mientras tu fortaleza pueda ser enfrentar la vida y dominar a los demás bajo el amparo del dinero, la mía puede ser enfrentar la vida sin un duro en el bolsillo y lograr salir de aprietos con ayuda o no, y entre otras cosas, ganar la confianza de un desconocido. Es absolutamente estéril que te ayuden y luego te recuerden toda la vida que te han ayudado. Ayudando a los demás sin intereses, estás ayudándote a ti mismo. Los efectos son visibles en poco tiempo. Si has ayudado a alguien que no ha sabido ayudarse a si mismo también es estéril que te arrepientas o te culpes. Al hecho, pecho. Los resultados negativos no son tu problema y a veces tus buenas intenciones abundan en el camino hacia el infierno de quien ayudaste. De modo que el problema pasa a ser del otro en ambos sentidos.

Todos tenemos super poderes, pero el mayor de todos es conocerse a la perfección. Por otro lado, la impotencia más absoluta es creer que conocemos a los demás cuando en realidad no tenemos ni idea de quienes somos, que dirá saber quienes y cómo son los semejantes. Nadie conoce a nadie, por más tiempo que se conozcan. Lo correcto es cavar en lo oculto, entonces encontrarás un tesoro o una fosa sin fondo. No se aproveche del tesoro, déjalo adonde está y ten cuidado para no caer en la fosa. No volverás a la superficie si es el caso.

Todos tenemos carácter... Pero una cosa es tener carácter y personalidad y otra agresividad o una actitud de superioridad. La agresividad sólo nos lleva a que nos tengan miedo y nos ataquen... Ya el caracter forjado a fuerza interior hace que nos respeten. Quien te tiene miedo te apuñala por la espalda, quien te tiene respeto te venera (ya dicho en alguna ocasión por mí misma). La personalidad es cambiante... Quien tiene una personalidad fija, es un estúpido que no ha aprendido nada de la vida. La personalidad es la hija de la experiencia vital, de modo que es mutante. El carácter fijo e inmutable, es señal de terquedad y estrechez de miras. Sin embargo, la paradoja es que la personalidad cambiante puede ser atroz si la persona se ha inclinado a la maldad. Entonces la personalidad se vuelve contra uno, desdoblándose y perdiendo autenticidad.

No importa cuan dura ha sido tu vida y cuan cabrones hayan sido contigo. La mayor venganza y la mayor justicia viene del tiempo y con el tiempo, no de tus actos vengativos o tus deseos destructivos.Tus actos vengativos serán vengados y así, sucesivamente hasta el fin de tu vida o de tu descendencia. Quien con hierro hiere, con hierro será herido, pero quien ha sido herido con hierro y ha sobrevivido cuidando la herida y dejando cicatrizarla, no tendrá deudas con la causa y efecto que es la ley más implacable e inexorable del Universo después de la ley de la muerte. Este caso no se aplica a la defensa propia. Pero no confunda defensa propia con el ojo por ojo. Defensa propia es aplicada en el momento, debido al reflejo de supervivencia innata en todo ser humano... El deseo y el acto venganza es el preludio de nuevas calamidades en tu vida y en la vida de gente inocente. Lo sé porque tengo tendencias vengativas y no me sirven de nada. He aprendido de mis errores y dejo que el tiempo se encargue de mis problemas, enemigos y obstáculos causados por otras personas que me perjudicaron deliberadamente.

Todos tenemos objetivos, pero el más nefasto modo de alcanzarlos es usar las personas como escalera. Normalmente las ayudas mutuas convierten un objetivo en algo noble. No obstante, hay personas que no conocen el precio de la máxima: "no importan los medios, sino los fines". Es demasiado caro cuando llega el momento de "pagar" y si no tienes medios de pagar el precio, la ruina acecha, te pilla y se queda. De modo que no convierta tus colaboradores en peldaños, pisando en sus espaldas sin su permiso. No triunfarás... y si lo haces, tu triunfo no durará.

Andréa Cristo 2015

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